El arquitecto Alberto Campo Baeza, explicaba en un artículo sobre su Casa Gaspar que el arquitecto debe ser como un médico. Uno bueno, que escuche atentamente al paciente y haga todos los análisis necesarios para poder emitir un diagnóstico basado en su conocimiento. Pero si el paciente no se fía de la opinión del médico, de poco sirven sus habilidades. De eso sabemos los arquitectos un rato largo.

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Por eso este encargo ha sido especialmente reconfortante para nosotros. La propiedad nos invitó al concurso para el diseño de su vivienda, partiendo de un programa de necesidades bien planteado y perfectamente descrito. Esta información, más la que pudimos rescatar de un par de reuniones más y de alguna visita a la parcela, nos permitió elaborar una propuesta con toda la libertad creativa. Se trataba de elaborar un diagnóstico certero en base a los análisis previos. Y debió serlo, porque tras unas semanas de incertidumbre nos acabaron encargando el proyecto.

Después durante la fase de desarrollo del proyecto, el diseño de los espacios se ha ido enriqueciendo con las aportaciones de la propiedad y de los demás agentes intervinientes. Para nosotros proyectar una vivienda en Triana, no puede ser igual a hacerlo en Oslo o Bogotá. Contamos con una cultura arquitectónica y unas condiciones climáticas que afectan profundamente a nuestros edificios: la relación de los espacios construidos con los vacíos, el protagonismo de la luz, la potencia de la vida interior y privada de la vivienda, el uso predominante del blanco.

Tipo y fase de obra: Nueva planta | En proyecto
Superficie construida: 393 m²
Localización: Triana, Sevilla
Proyecto: CM4 Arquitectos

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